miércoles, 27 de noviembre de 2013

الطيّب صالح


Mi madre era como una extraña a la que las circunstancias me habían unido por casualidad en el camino. 
O quizá fuera yo el extraño, o quizá lo fuera ella. 
No lo sé. 

No hablábamos mucho y yo sentía 
-y a lo mejor te sorprende-
una profunda sensación de ser libre, de que no había nadie, 
ni padre ni madre,
que me atara a un lugar determinado, a un mundo definido. 

Leía y dormía, salía y entraba, jugaba fuera de casa y vagabundeaba por las calles sin que nadie me ordenara o me prohibiera nada. 
Desde pequeño, sentía que era... diferente.  



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