"Como en el cuento que arriba esbozamos, lo bueno y lo hermoso se confunden.
Y también lo malo.
También lo malo se confunde con lo bueno, cuando lo malo se cuenta en tono deliberadamente inocente y hermoso.
Es muy sencillo: basta con dar a las palabras el tono adecuado y basta con presentarlas encadenadas, unas juntas a otras, de forma que el proceso de la narración se llene de magia, para que aceptemos sin problemas que quien sobra en la historia es Duncan, un rey demasiado viejo y gris para esta épica de ambición".
Los antagonismos de Shakespeare, como siempre,
son los propios de la vida misma.
Se camuflan y se disfrazan para tergiversar lo que son,
pero la audacia y la astucia,
como en la vida misma,
vetan la compasión por los necios
por más que de otra manera se presenten.
Macbeth
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