miércoles, 27 de noviembre de 2013

الطيّب صالح


Mi madre era como una extraña a la que las circunstancias me habían unido por casualidad en el camino. 
O quizá fuera yo el extraño, o quizá lo fuera ella. 
No lo sé. 

No hablábamos mucho y yo sentía 
-y a lo mejor te sorprende-
una profunda sensación de ser libre, de que no había nadie, 
ni padre ni madre,
que me atara a un lugar determinado, a un mundo definido. 

Leía y dormía, salía y entraba, jugaba fuera de casa y vagabundeaba por las calles sin que nadie me ordenara o me prohibiera nada. 
Desde pequeño, sentía que era... diferente.  



lunes, 25 de noviembre de 2013

Fe-linces.


Durante todo el viaje tuve constantemente esa sensación de no pertenecer a ningún sitio, de estar solo y, ante mí y tras de mí, la eternidad o la nada. 

jueves, 14 de noviembre de 2013

Contraluz.


Una civilización no puede ser duradera sin contar con una importante cantidad de vicios agradables. 

domingo, 10 de noviembre de 2013

Dicotomías.


"Como en el cuento que arriba esbozamos, lo bueno y lo hermoso se confunden. 
Y también lo malo. 
También lo malo se confunde con lo bueno, cuando lo malo se cuenta en tono deliberadamente inocente y hermoso. 

Es muy sencillo: basta con dar a las palabras el tono adecuado y basta con presentarlas encadenadas, unas juntas a otras, de forma que el proceso de la narración se llene de magia, para que aceptemos sin problemas que quien sobra en la historia es Duncan, un rey demasiado viejo y gris para esta épica de ambición". 


Los antagonismos de Shakespeare, como siempre, 
son los propios de la vida misma.
Se camuflan y se disfrazan para tergiversar lo que son, 
pero la audacia y la astucia,
como en la vida misma, 
vetan la compasión por los necios
por más que de otra manera se presenten. 

Macbeth

lunes, 4 de noviembre de 2013

Altibajos de razón.


Cuando el estómago se convierte en un nudo,
lo mejor es ignorarlo.

Cuando la garganta se convierte en una bola de fuego,
entonces ya no hay nada que se pueda hacer.


No hay ignorancia que valga para calmar los ánimos. 

No hay pasatiempo que haga olvidar, ni afición para despistar. 
Toca sentirlo hasta agotar las horas del día.
Pasando por los distintos estados que a la suerte le plazcan.


Nada, lamentablemente, es nada. 


domingo, 3 de noviembre de 2013

Gva.


Noche de rescatar palabras; de leer y releer lo que ha hecho Ginebra.

C:/Escritorio/Laura/Documentos/M.doc; B.doc.
También está el S.doc, pero ése no tiene mucho que ver. Ése es como un cúmulo de agradecimientos tardíos que puede no tener ningún sentido, pero me alegro por ellos. No me gusta dejar las cosas a medias. 

¿Qué cosas? 
Pues eso, que me volví loca por un momento.

Más bien sentía la necesidad de agradecerle a alguien parte de lo que soy. Así de contenta me sentía por aquellos lares. Tan radiante y dichosa que buscaba excusas para compartirme. Es un sinsentido, sí. Si tuviera que escribir a todas esas personas que, de una u otra manera, han influido en mi vida a lo largo de todos estos años… Probablemente me volvería loca intentando recordar a todo el mundo. Aún así, todo el que me conoce sabe que hay nombres que pululan a mí alrededor y que, inevitablemente, van conmigo adónde quiera que yo vaya. 

Sólo son nombres, pero van conmigo.
     
Aún así, no son las palabras lo que mejor definen mi estadía de verano. 

Algún día me deberé escribir sobre ello, pero retratar emociones con palabras no es cosa fácil, así que, de momento, tiempo al tiempo y a la inspiración. 

Y si hay una sola palabra que pueda ir adelantando… es la de siempre. 

El Cambio. 
El Cambio en tinta y piel. 

viernes, 1 de noviembre de 2013

Curiosidades polisémicas.



No sería lo mismo sin ellas.
Curaciones anacrónicas para la sonrisa. 

¡Y menuda una la de hoy!
Cinco años cumple ya nuestro momento de inflexión. 

Y sigue siendo nítido. 


No en presente, pero sí en pasado. 
Del antes al después y de sueño en sueño.
De la conciencia a la tinta en la piel. 




A veces suena el despertador. Pero no siempre. A veces me quedo en la cama por las mañanas porque mi despertador no suena. Otras veces sí suena pero me quedo en la cama igual.

A veces pasa el autobús por delante de mi parada. No siempre llego a tiempo para cogerlo, pero tampoco pasa siempre. A veces pasa y no lo cojo. A veces hay demasiada gente dentro y, otras veces, no hay nadie pero igualmente no quiero cogerlo. Muchos días pasa tarde. Y entonces lo cojo, o no, según las ganas que tenga.

Cuando tengo sed, bebo. Cuando tengo hambre, como. Cuando quiero reír, río. Cuando quiero saltar, salto. Cuando quiero llorar, lloro. Sin embargo no siempre se puede beber, comer, reír, saltar o llorar. A veces lo hago de todas formas aunque no se pueda porque me apetece. Otras veces puede apetecerme aguantarme.

A veces sueño. Bueno, en relidad siempre sueño. Muchas veces sueño con un lugar mejor que éste, pero no es un lugar imaginario. Es un lugar real. A veces quiero salir a buscarlo. Muchas veces salgo. Pero muchas otras veces no me apetece salir porque prefiero seguir soñando con ese sitio. Alomejor cuando lo encuentre dejaré de soñar. No quiero dejar de soñar. No quiero encontrarlo. Aunque a veces salga a buscarlo.

Prefiero seguir al son de mi compás.




Hemos dejado de ser comodines mutuos. 
Pero eso está bien, ¿no?

No hemos dejado de ser ese lugar.
Aunque sólo sea en pasado.
Sigue siendo uno de mis lugares favoritos.

Sigues siendo de esos.