
Drogas.
Te hacen sentir arriba y abajo, a diestras y siniestras.
Te hacen sentir bien, pero también mal.
De repente te convierten en algo grande.De repente te encuentras tirado y sin fuerza.
Un gesto, una palabra, una sonrisa, te reviven.
Un gesto, una palabra, una sonrisa, te destruyen.
Tan vulnerable y susceptible, que todo y nada puede ser 0 o 100 en función del momento.
Que todo o nada te parece mucho.
O poco.
O que ni siquiera te parezca.
No he consumido ningún estupefaciente.
Ni siquiera ninguna sustancia psicotrópica.
Tampoco nada que sea alucinógeno.
Pero creo que ahora mismo no disto demasiado del estado inerte en el que viven muchas de esas personas.
Creo que ahora mismo hasta una lechuga sería capaz de ganarme a un tres en raya.
Y sigo creyendo que soy lo más feliz sobre la faz de la Tierra.