De entre todas las cosas que tengo que hacer, nada me apetece más que pararme a recapacitar.
Tal vez no sea más que otra excusa para dejar de hacer lo que realmente tengo que hacer, pero es una de esas veces en que creo que el resultado de lo que realmente tengo que hacer no será satisfactorio mientras tenga en mente ponerme a recapacitar.
Menuda gilipollez.
En fin, no queda otra que intentarlo.
De alguna manera creo que si creyera en dios diría que ha obrado un milagro.
Hoy estoy sembrada de estupideces.
Lo peor es que lo creo de verdad y de forma acérrima.
Suena:
System Of A Down - Lonely Day
No es una canción que me traiga buenos recuerdos, pero me gusta.
El caso es...
Que he estado un rato leyendo cosas sobre la figura y el papel del narrador en un texto literario.
Me fascina la influencia que puede tener en el lector la elección que hace el autor para escribir.
Objetivos.
Subjetivos. Omnipresentes.
Primera persona.
Tercera.
Narrador múltiple.
Me encanta el último, pero cuando se traslada a la vida real genera desconfianza.
Alguien que habla de una u otra manera en función del día o del momento, como si quisiera meterse en la piel de muchas personas a la vez, no es alguien de fiar.
La esquizofrenia no es mi estilo.
Sin embargo...
Hace poco di con un narrador subjetivo en primera persona de lo más conmovedor.
Casi diría que me he vuelto adicta.
No a él como narrador, sino a su figura en sí, al papel que desempeña.
Empezaba a sentir que mi vida se desarrollaba en un mundo de diálogos vacíos de contenido y sin ningún tipo de contexto.
Es una sensación horrible.
La odio de verdad.
Definitivamente la odio, de verdad.
El narrador es fundamental.
En los libros aparece sólo y sin que nadie lo busque.
En la vida real es otra cosa.
Hay muchos que adoptan una perspectiva objetiva.
Los peores son los que hablan en tercera persona.
Son casi como los múltiples o esquizofrénicos.
Pero aunque el alcohol hiciera de la suyas en la historia,
aunque hiciera mella en la nitidez del discurso,
o aunque hiciera que se confundieran las palabras...
Logró conmoverme.
De implacable transparencia.
De comodidad incuestionable.
De complicidad evidente.
De necesidad camuflada.
Así sonaban sus palabras.
Y así suenan las mías.
De implacable transparencia.
De comodidad incuestionable.
De complicidad evidente.
De necesidad camuflada.
Así sonaban sus palabras.
Y así suenan las mías.
Su pureza y su suerte,
tanto como la mía y la nuestra;
Su humanidad y su transparencia,
tanto como la de tan pocos otros...
hacen que me sienta de nuevo en casa.
Casi empezaba a olvidar esa sensación.
Siempre pensando en salir, y al final...
¡voilà!
Casi empezaba a olvidar esa sensación.
Siempre pensando en salir, y al final...
¡voilà!
Los diálogos se han colmado.
El contexto ha vuelto.
La historia continúa.
Y con ella...
La felicidad de aquel entonces.
Y un sinfín de sonrisas.
Gracias.
De todo corazón.
Lo que a ti te dio la cerveza a mí me lo dan las letras.
Bienvenido a mi vida.
A la mía, y a la de Holden Caulfield.
Ni siquiera sé por qué corría, supongo que sólo
porque me apetecía.
La mayoría de la gente, o no sonríe, o tiene una
sonrisa asquerosa.
Me sentía bastante cachondo, tengo que
reconocerlo.
Si hay algo que me revienta es irme a la cama
cuando ni siquiera estoy cansado.
La verdad es que soy el único tonto de la familia.
No me invitaron a sentarme en su mesa […]. Pero me senté igual.
Para conocer a una chica no hace falta demasiado sexo.
Sólo te dabas cuenta de que eras feliz. Eras feliz de verdad.
Con algunas chicas casi nunca llegas a saber qué
es lo que pasa.
Es tan bueno que casi resulta hortera. No sé qué
quiero decir con eso exactamente, pero es la verdad.
Imagínense meter mano a alguien mientras le cuentas que un tío se ha
suicidado.
-
Era uno de esos tíos que consideran una mariconada no partirte
cuarenta dedos cuando te dan la mano.
Es una cosa que me revienta. Me paso la vida diciendo “encantado de
haberte conocido” a personas que no me encanta nada conocer. Pero si quieres
seguir vivo, tienes que decir esas cosas.
La gente siempre tiene que fastidiarte todo.
Hay tíos que se pasan días enteros buscando algo que han perdido. Yo
creo que nunca tengo nada que me importe mucho perder.
Se supone que cuando alguien se levanta y se quita el vestido por la
cabeza tienes que ponerte bastante cachondo, pero yo no me sentí así. Cachondo
fue casi lo último que me sentí. Me sentí mucho más deprimido que cachondo.
No le di las gracias ni nada. Y me alegro de no haberlo hecho.
Divino. Si hay una palabra que odio, es “divino”. Es de lo más falsa.
No es importante, lo sé, pero me revienta que alguien tenga maletas
baratas. Sé que suena horrible, pero hasta puedo llegar a odiar a alguien, sólo
con mirarlo, si lleva maletas baratas.
La cosa es que es muy difícil compartir habitación con alguien si tus
maletas son mucho mejores que las suyas.
No puedo comer huevos con beicon o algo así cuando otra persona sólo
está tomando tostadas y café.
La verdad es que me saca de quicio que maten a alguien, sobre todo si
es alguien muy listo y divertido y todo eso, y si es por culpa de otro.
Los católicos siempre están intentando saber si tú también eres
católico.
Maldito dinero. Siempre acaba amargándote la vida.
Dios mío, me encanta que una niña sea tan agradable y tan educada
cuando le ajustas un patín o algo así.
Juro por Dios que estoy loco. Lo reconozco.
Luego, sólo para que vean lo loco que estoy, en el momento en que
acabábamos de darnos un achuchón tremendo, le dije que la quería y todo eso.
Era mentira, claro, pero la cosa es que cuando lo dije estaba convencido de que
era verdad. Estoy loco. Se lo juro.
Mi vida sexual es un asco.
Por favor. Me siento de lo más solo, en serio.
Espero
que cuando me muera alguien tenga sentido común suficiente como para tirarme al
río o algo así.
El sol no sale más que cuando le da la gana.
Nadie a quién recurrir. Copos de nieve en las pestañas.
Es difícil de explicar.
Si hay una cosa que me molesta muchísimo es cuando dice que el café
está listo y resulta que no lo está.
¿No crees que hay un momento y un lugar apropiados para cada cosa?
A veces no puedes evitarlo.
Me
gusta que la gente se emocione con algo. Es bonito.
Tú no.
Alguien aprenderá algún día de ti si tienes algo que ofrecer.
¡Jo, cómo me asusté!
Eso es lo malo. Que no hay forma de dar con un sitio bonito y
tranquilo porque no existe.
Me asusté muchísimo.
Estuve a punto de gritar de lo feliz que me sentía, si quieren saber
la verdad. No sé por qué.
Si quieren saber la verdad, no sé qué pensar.
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