miércoles, 31 de agosto de 2011

Un lustro de besos después.


¡Ojo con lo que dices!

Que nueve veces...
¡son muchas veces ya!


Aunque nunca y jamás de los jamases llegaran a ser demasiadas.


Y la vida me va bien si tú estás bien.
Y todo será perfecto si estás conmigo.

Que de cada día me llevo cien momentos que no quisiera olvidar jamás...
Pero tan traicionera es la memoria....
Como el corazón de José María Tello Villalba.


¿Te imaginas que de repente todo fuera reversible?
Imagínatelo.
Sólo por el gustazo de verte sonreír.

Te quiero.
Y todo saldrá bien.
Te quiero.




Y a mi otra pequeña...
¿Qué le voy a decir?
Que no me quedan lágrimas para despedirla, que no puedo más que reír y sonreír por los momentos que me ha dado.
Que siento pura felicidad cuando me paro a pensar en lo orgullosa que estoy y en lo afortunada que soy por haberla conocido.

Que aún tengo guerra para darle.
Y que nos veremos en el corazón de Europa cuando menos se lo espere: saldré volando en el primer avión sin alas que aterrice no demasiado lejos de mi casa.

Y entonces volveremos a ser siempre.
Con magdalenas, o con lo que se nos ponga por delante.