martes, 13 de diciembre de 2011

Martes 13



Se desplomó, pero no sin intentar no hacerlo.
Su pequeño cuerpo no pudo aguantar más.

Era un sueño cuando decidí dejar mi tierra.
Un síntoma de independencia.
Una señal de libertad.

Era unión con ella.
Era un póster, una excursión, una mafia, un rato en el pasillo, o una comilona.
Era sonrisa.
Bueno, lo sigue siendo. Mi pequeña siempre será sonrisa.

Mi pequeña era vital para mí.
Era vida, hasta que dejó de serlo.
Por muy viva que pueda seguir estando...

Era enseñarme a que todos y cada uno de los seres sobre la faz de la Tierra son únicos.
Todos y cada uno de ellos aporta su granito de arena con su manera de ser.
Ella era tímida, asustadiza.
Siempre quería almacenar comida, por si llegaba la guerra, sería.
Lo cierto es que la enfermedad llegó antes que la guerra.
Y aun así persistía en su instinto.

Deja un vacío muy grande.
En ella, en mí, y en mi habitación, que de repente me parece excesivamente grande.
Pero aún así... Era la mejor solución.

Y soy feliz.
Me siento feliz.

Por sentirme importante para mi pequeña.
Como aquel cuento que leí hace poco.
Aquel cuento llegó a mí en el momento oportuno, como si el destino lo hubiera querido así.
Como el que se quedara sin comida justo hoy.

Pero aquel cuento... realmente me levantó el ánimo.
Si es tal y como cuenta, yo me doy por satisfecha.

De hecho, sí.
Me doy por satisfecha.

Mi ratita presumida...
Mi ratita presumida ha dejado de presumir.
Pero nunca dejará de ser mi ratita.

Y ahora, hay que dejarla descansar.



Mi pequeña...
Ravioli.
Estés donde estés, descansa.
Que nosotras te recordaremos con la sonrisa que te mereces.
Que hoy eutanasia significa buen viaje, y eso mismo te deseamos nosotras.


Buen viaje pequeña.
Estés donde estés, y por y para siempre,

Buen viaje.




miércoles, 7 de diciembre de 2011


Mi nombre aparece en una carpeta de su escritorio.
Con eso y su piel...

Puedo darme con un canto en los dientes.
Que yo ya soy feliz.


martes, 6 de diciembre de 2011

A ciegas.


Cuando el corazón y la mente se contradicen,
es imposible ser justo.

¿Cómo consigues hacer que algo racional, como lo son tus principios o ideales, se conviertan en algo emocional, como lo son su sonrisa y su ilusión?

Sencillamente, por mucho que lo intente,
por mucho que me pese,
es incompatible.

No puedo más que suplicarte mil perdones.
No por ser como soy.
Sino por no ser lo que tú necesitas.

Me desgarra.


lunes, 5 de diciembre de 2011

Amarillo.


Son las cosas más sencillas,
las que te arrancan la sonrisa de verdad.