Últimamente me preocupa en especial.
Suena una alarma en lo más hondo de mi conciencia,
qué sé yo.
No tengo carga sobre ti, pero quiero tenerla.
Porque una vez pareciste del todo curado.
Ajeno al mundo que te jodió la vida y que, a día de hoy,
te la sigue hundiendo.
Seguirá ahí siempre.
Si no es presente será pasado, y aunque a ti te haya servido de lección,
nunca podrás decir que ya lo superaste.
Crees que ya lo has aprendido.
También lo creía yo.
Y volviste a caer.
Creo que ya lo has aprendido otra vez,
pero no quiero que recaigas.
Te quiero demasiado.
Me quiero demasiado y quiero tener esa carga sobre ti.
Por favor, no vuelvas.
Para sentirte mejor, decías.
Cobarde.
El miedo te llevó a ello.
Las putas drogas.
Por eso te quiero.
Porque nadie más que tú merece una enésima oportunidad.
El azar no ha sido bueno contigo,
pero nunca se equivoca.
Empiezas tu nueva vida.
La empiezas desde dentro y la empiezas conmigo.
Eres lección.
Para ti, para mí y para todos aquellos que.
Se me eriza la piel con sólo pensarlo.
Se me eriza la piel con imaginar tu abrazo mañana.
Y mientras,
esa vocecilla que me dice que controle,
que no me exceda.
Como si fuera tan sencillo.
Hasta en mi familia.
Me dejas sin habla.
Sin palabras.
Llena de emociones y con ganas de describir ese vínculo de intensidad.
Pero sin habla.
Respira.
Ojalá que.
Putas drogas.