Cuando el estómago se convierte en un nudo,
lo mejor es ignorarlo.
Cuando la garganta se convierte en una bola de fuego,
entonces ya no hay nada que se pueda hacer.
No hay ignorancia que valga para calmar los ánimos.
No hay pasatiempo que haga olvidar, ni afición para despistar.
Toca sentirlo hasta agotar las horas del día.
Pasando por los distintos estados que a la suerte le plazcan.
Nada, lamentablemente, es nada.
Si.
ResponderEliminarSi es algo. Me cito, que aún lo leí anoche:
"Sin tensión porque ya no es eso de "por miedo a perdernos nos perdimos".
Porque creo que ha quedado más q claro que no nos vamos a perder nunca.
Nos desorientaremos... Y daremos vueltas, y nos cabrearemos seguro alguna que otra vez... Pero no nos perderemos, más que nada, porque tenemos un don.
El don de volvernos a encontrar.
Y ahora sé que... Vayamos dnd vayamos y acabemos donde acabemos, siempre habrá una Andrea xa Laura y una Laura xa Andrea. A kilómetros, océanos y millones de personas, siempre de alguna manera nos tendremos la una a la otra.
Lo nuestro son las cruzadas."