No era ni parcialmente consciente de lo que me esperaba.
No podía hacerme a la idea ni de una milésima parte de ello.
De repente estaba reconciliándome con el pasado casi sin darme cuenta.
La estrella fugaz me lo confesó.
En sus brazos me perdoné. Sus brazos.
Qué sensación tan maravillosa la de volver a ellos.
Si se ha cerrado un ciclo, creo que se ha abierto otro.
Es inevitable.
Al fin y al cabo, sigue siendo él.
La primera persona que, ¿que qué?
Que todo.
Sigue siendo él.
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