Nervios iros de mí.
Iros de mí porque me tenéis casi estallando.
Cuatro días.
Cuatro infinitos días para otros cuatro.
Y luego.
Luego dios dirá.
Pero hace apenas unas horas tenía tu boca en la mía.
No, en la mía no.
Pero a escasos centímetros.
Puto cristal.
Volví a dejar la estampa carcelaria llena de lágrimas.
¿Será que te quiero?
Mataría por saberlo.
Por saberlo o porque me encerraran contigo.
Pfff...!!
Qué intensa eres a veces, querida vida.

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