Me encantaría poder mandarte un mensaje de buenas noches,
pero estás en la cárcel.
Así que no puedo.
Con más sangre que fuego,
es más que mutuo.
Los astros me piden intuición para cuando salgas de permiso a final de mes.
Tres días contigo.
Sin una doble alambrada de por medio.
Sin torre de control y sin megafonía.
Sin ojos incómodos y con libertad suficiente como para no tener que esconder caricias.
No quiero pasarme de intuitiva.
Esta vez se está pasando de intenso.
El azar, digo.
Te quiero más de lo que nunca te haya podido decir.
Lo descubrirás cuando esa carta deje de viajar y llegue a su destino.
Muero de impaciencia.
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