No es tanto el qué como el cómo.
El dónde y el cuándo son libres independientes.
Pero el cómo.
El caos está bien,
pero la certeza de lo incierto...
Eso sí que es vida.
Los puntos de inflexión que te obligan a decantarte por un sentido u otro.
Los momentos de pender del hilo.
Cortar o remendar casi es cosa del azar.
No, del azar no.
Del porvenir.
Sólo del porvenir.
Cortar o remendar es una decisión a tomar.
Nada que ver con la casualidad.
Al fin y al cabo, no está en lo cierto.
Pero en otros sentidos sí que lo está.
Empecé regalando hielo y acabé recibiendo fuego.
Uno de los mayores placeres de la piel.
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