Deambulando por las calles.
Pensando en ir a verla.
Llegando a casa.
Pensando en llevarle uno de sobrasada.
Pensando en ella.
Pensando en ella.
Pensando en ella.
Queriendo ir a correr.
Todavía no.
Apoyándome en la pared frente al armario.
La lagrimita empieza a asomar.
Un poco más...Casi!
La necesito.
Lo tengo claro.
Pero no sin antes tocar fondo.
Esto es lo que llamamos renovación espiritual.
Tarde o temprano, todos la necesitamos.
Mientras tanto, Holden.
Pero entre el centeno y la cebada...
Tú.
No hay comentarios:
Publicar un comentario