miércoles, 14 de noviembre de 2012

Simple.




Deambulando por las calles. 
Pensando en ir a verla. 

Llegando a casa.

Pensando en llevarle uno de sobrasada.

Pensando en ella.
Pensando en ella.
Pensando en ella.

Queriendo ir a correr.
Todavía no. 

Apoyándome en la pared frente al armario.
La lagrimita empieza a asomar.
Un poco más...Casi!

La necesito.
Lo tengo claro.

Pero no sin antes tocar fondo. 

Esto es lo que llamamos renovación espiritual.

Tarde o temprano, todos la necesitamos. 


Mientras tanto, Holden. 

Pero entre el centeno y la cebada...

Tú. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario