De vuelta a ningúnlugar.
Toca conformarse con sonreír cada vez que pase por delante de Atocha,
cada vez que suene Radio
Macandé
o cada vez que doble una camiseta cuidadosamente.
Toca seguir (des)esperando.
Aun sabiendo que.
Pero los
muros habrán desaparecido antes de que nos queramos dar cuenta.
Me apasiona tu verdad.
Me muero por.
Aunque sigas siendo una contradicción irresoluble, inalcanzable.
Sigues siendo
confusión y mucho me temo que así sea en tanto y cuanto sigas siendo
víctima de esas paredes.
Me
incómoda, me inquieta imaginarte tomando esa curva de la M-241.
Esa que te ofrece la estampa de Estremera en todo su esplendor, con la torre de control y el perfil de los distintos módulos perfectamente definidos.
Esa que te ofrece la estampa de Estremera en todo su esplendor, con la torre de control y el perfil de los distintos módulos perfectamente definidos.
Juro por dios que
no me acostumbro ni me acostumbraré jamás a esa curva.
Juro por dios que es suficiente como para anudarme el estómago hasta el infinito.
Juro por dios que esperaré ansiosa e impaciente la próxima parada.
Agostiembre.
Puto sistema.
Agostiembre.
Puto sistema.
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