sábado, 26 de abril de 2014

Dot.


Escribir. 
Yo lo que quiero es escribir,
nada más. 

No es cuestión de hacerlo en una libreta o en otra, 
pero sí de encontrar ese término medio para que el azar dé con la precisión y la exactitud.

Es imposible adivinarlo.
No sé muy bien a qué procesos responden mis impulsos ahora mismo, pero son o me hacen sentir como una esponja.
El agua se absorbe incluso cuando se premedita evitarlo.
Es una cuestión de pura naturaleza;
no intentes contradecirla porque perderás.

Perderás hasta que. 

Y entonces aparece la incertidumbre.
El no saber de quién depender, 
si del azar o de la ambición, 
si del capricho o del plan, 
si del entorno o del propio ego.

Y así, poco a poco, se construyen realidades múltiples que, en busca de la propia identidad, alejan o acercan a una a ese místico lugar en que algún día, y sólo tal vez algún día, se perfilará la gracia del vivir. 

Mientras tanto, 
no somos más que meros observadores permanentes con los sentidos a flor de piel. 

Si el cosquilleo mata,
la impaciencia remata y resucita.

Todo al mismo tiempo, querido librano.
Todo al mismo tiempo.

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