
Cuando el corazón y la mente se contradicen,
es imposible ser justo.
¿Cómo consigues hacer que algo racional, como lo son tus principios o ideales, se conviertan en algo emocional, como lo son su sonrisa y su ilusión?
Sencillamente, por mucho que lo intente,
por mucho que me pese,
es incompatible.
No puedo más que suplicarte mil perdones.
No por ser como soy.
Sino por no ser lo que tú necesitas.
Me desgarra.
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