
bella mujer
me advirtió de que hoy
el Sol brillaría
por
y
para mí.
Y así lo hizo.
Lo que aquella
bella mujer
no sabía
es que al tiempo de negociar ella con el Sol,
yo lo hice con la Luna.
Sí señora, así es.
A día de hoy,
o mejor dicho, a noche de hoy,
y hasta siempre,
la Luna resplandecerá
por
y para ti.
Porque tener un cepillo de dientes en casa...
Es un hecho mayor.
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